jueves, 6 de marzo de 2014

El aborto (I)

     El aborto I
Creo que esta afirmación de Sor Lucía Caram (´La Iglesia no debe meterse en la decisión de una mujer de abortar; ni siquiera Dios, que por algo nos hizo libres´) se me antoja tremendamente confusa, ya que induce a pensar, como he constatado, que la comunidad católica a la que al parecer pertenece, con Dios al frente, da su visto bueno a esta praxis tan de actualidad en España. No creo que dicha afirmación sea fruto de una reflexión seria de Sor Lucía. Más bien me parece fruto de las ganas de agradar a un colectivo importante de mujeres que se dicen progresistas. Mi querida Sor Lucía; esto ya se practicaba en la antigua Roma, por lo que no entiendo tal progresismo.

Cuando el ginecólogo de mi mujer nos dio la noticia de que estaba embarazada, ni ella, ni yo, ni el estado (p.e. China) tenían ningún derecho a matar a nuestro hijo.

Que Dios hizo libres a los hombres, francamente es obvio, ya que no se concibe un mundo sin esta libertad, que es la sal de la vida. Otro escenario sería tremendamente absurdo, injusto, aburrido, lleno de hilos tirando de las marionetas: nosotros.                                              (Foto Opinión de Málaga )


Me rebelo a no poder descerrajarme un tiro en la sien para liberarme de tal "vida", que con seguridad no me apetecería.

También el  mismo Dios hizo libre a Hitler, y la Iglesia tiene toda la autoridad para condenar el mal uso que hizo de la misma.

El aborto, el holocausto, la esclavitud, la Inquisición, las grandes matanzas en nombre de Dios...siempre se han justificado negando la categoría huma de las víctimas.

Francamente no veo a Jesús de Nazaret como ayudante en la clínica del Dr. Carlos Morín, como encargado de  la trituradora, para ayudar a las mujeres con estos graves problemas, que efectivamente son muy serios. Hay otras soluciones más inteligentes, menos traumáticas y más humanas.

En la Buena Noticia de Marcos, nada sospechosa de fantasías se lee: Nadie puede entrar en casa de un hombre fuerte y llevarse su    ajuar si primero no lo ata. Solo así, podrá saquear, luego, la casa.

En 10/19 ...no matarás...

En 11/15 ...se puso a echar a los que vendían y compraban en el templo..

(Sobre la justificación de cualquier barbaridad.)

Le felicito por su dedicación a los más necesitados de su ciudad. Saludos.                     

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